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Una dulce historia...
En 1970, el joven oficial de confitería
Audomaro Valles, tras una larga experiencia en la profesión, adquirió
el traspaso de la confitería “PALACIOS” que llevaba
más de 30 años endulzando la vida de los vallisoletanos
en el nš 32 de la popular calle Mantería, fusionando de este modo,
su dominio de la pastelería moderna con la tradición artesana
de su anterior maestro.
La apuesta resultó todo un éxito, cosechando una sensacional
acogida por parte del público que, desde el principio, supo apreciar
la extraordinaria calidad de los productos, elaborados con el mayor esmero
y las mejores materias primas. De este modo, poco tiempo después
se abrió otro establecimiento en la Plaza del Poniente nš 4.
En 1996, CONFITERÍAS PALACIOS
S.A. cambia el nombre comercial por el de “Maro Valles”, y
continúa su andadura conservando la fidelidad incondicional de
sus clientes.
Con el transcurso del tiempo la empresa
ha ido ampliando sucesivamente tanto el obrador como la plantilla, pasando
de los 6 trabajadores iniciales a más de 30 en la actualidad. Paulatinamente
Audomaro ha ido confiando las riendas del negocio en manos de sus hijos,
quienes respetando la tradición de la artesanía, han ido
aportando, al mismo tiempo, una amplia formación nacional e internacional
y una perspectiva innovadora, aplicando nuevas técnicas y la última
tecnología, pero manteniendo siempre la obsesión por la
calidad y el buen hacer.

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